imagen 1: se muestra una persona con discapacidad visual caminando sobre una banqueta adecuada.
Cada vez es más común observar esfuerzos por eliminar las barreras arquitectónicas en nuestras ciudades; sin embargo, estas acciones suelen centrarse principalmente en beneficiar a las personas con movilidad reducida. En la vida cotidiana, aún es “normal” encontrar obstáculos que dificultan el libre desplazamiento de muchas personas: un escalón demasiado alto, un automóvil estacionado en un paso peatonal, mobiliario urbano que invade las aceras o cajeros automáticos situados a alturas inaccesibles. Estas situaciones, aunque parezcan pequeñas, reflejan la falta de una visión inclusiva en el diseño urbano.
