Por: Miralda Herrera Landa
Un día en el estacionamiento de una plaza comercial, mi papá, mamá y yo estábamos buscando un lugar para estacionar el coche. En ese momento la plaza estaba a reventar de gente por lo que nos tardamos bastante tiempo en encontrar un lugar, a lo que mi papá dijo:
“ Podríamos usar el espacio reservado para personas con discapacidad, yo tengo diabetes, y considero que es lo justo.”
Mi mamá y yo nos le quedamos viendo raro dado que nosotras consideramos que él no era una persona propiamente con discapacidad, y de ahí surgió mi duda acerca de si esta enfermedad puede entrar como una discapacidad o no.