jueves, 22 de octubre de 2026

“Solo quería ayudar”: cuando las buenas intenciones también pueden crear barreras


Descripción de la imagen: Ilustración de un grupo de personas, entre ellas dos usuarias de silla de ruedas, transportando entre todas objetos grandes. La imagen representa la importancia de brindar apoyo de manera respetuosa y colaborativa, reconociendo la autonomía de las personas con discapacidad y evitando asumir sus necesidades sin preguntar.

Ayudar a otra persona suele considerarse algo positivo pero cuando hablamos de discapacidad, existe una diferencia importante entre ofrecer apoyo y asumir que alguien necesita ser ayudado.

Imaginemos que una persona usuaria de silla de ruedas está entrando a un edificio y alguien, sin preguntarle, comienza a empujar su silla. Quizá la intención sea ayudar.

Sin embargo, para quien utiliza la silla de ruedas, esta forma parte de su movilidad y de su espacio personal. Actuar sin consultar puede limitar momentáneamente su autonomía.

Algo parecido sucede cuando alguien toma del brazo a una persona con discapacidad visual para guiarla sin preguntarle, responde una pregunta dirigida a una persona con discapacidad intelectual o habla exclusivamente con el acompañante de una persona sorda.

Estas situaciones permiten identificar una de las formas más comunes de barreras actitudinales.

No siempre consisten en rechazar abiertamente a una persona. También pueden aparecer cuando asumimos, basándonos únicamente en la discapacidad, qué puede hacer, qué necesita o quién debe tomar decisiones por ella.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad establece entre sus principios generales el respeto de la dignidad inherente, la autonomía individual y la libertad de tomar las propias decisiones (Naciones Unidas, 2006, art. 3).

Por ello, una inclusión basada en derechos humanos implica reconocer que brindar apoyo no significa sustituir la voluntad de una persona.

El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad también ha advertido que persisten estereotipos y prejuicios que presentan a las personas con discapacidad como dependientes o como una carga para otras personas (Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, 2018). 

Estas ideas pueden influir en decisiones muy cotidianas.

Por ejemplo: “Mejor que no participe porque puede lastimarse”, “yo lo hago por ti porque será más rápido”, “déjame preguntarle a quien viene contigo” o “seguro necesita ayuda”.

Aunque algunas de estas frases pueden surgir desde la preocupación o la intención de facilitar una situación, comparten algo, la propia decisión se toma antes de escuchar a la persona.

Por eso, una de las prácticas más sencillas para construir espacios incluyentes es también una de las más importantes: preguntar antes de ayudar.

“¿Necesitas apoyo?”

“¿Cómo puedo ayudarte?”

“¿Prefieres hacerlo de otra manera?”

Estas preguntas reconocen que cada persona conoce sus propias necesidades y que dos personas con la misma discapacidad pueden preferir apoyos completamente diferentes.

Además, respetar la autonomía implica aceptar que la respuesta también puede ser: “No, gracias.”

La Organización Mundial de la Salud señala que las actitudes negativas y las prácticas discriminatorias continúan generando barreras para las personas con discapacidad en distintos servicios y ámbitos de participación (OMS, 2023). 

Transformar esas barreras no siempre requiere grandes modificaciones. A veces comienza con algo tan sencillo como dejar de asumir. Ayudar puede ser valioso.

Pero la ayuda verdaderamente incluyente no reemplaza la autonomía, sino que la respeta.

La próxima vez que queramos apoyar a una persona con discapacidad, quizá la primera acción no deba ser intervenir.

Puede ser simplemente preguntar: “¿Quieres que te ayude?” Y escuchar la respuesta.

Referencias

Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. (2018). Observación general núm. 6 sobre la igualdad y la no discriminación (CRPD/C/GC/6). 

Naciones Unidas. (2006). Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, arts. 3, 5 y 8. 

Organización Mundial de la Salud [OMS]. (2023). Discapacidad. Organización Mundial de la Salud.


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